La
47º Reunión de Bibliotecarios “Abriendo
espacios de encuentro”, ha finalizado. Muchas fueron las experiencias
compartidas y muchos los encuentros amistosos con Profesionales de la Información
del país y el mundo. Entre ellos
queremos destacar la presencia del Ph.D. Prof. Jesús Lau, quien con su
didáctica acostumbrada, compartió una Rúbrica sobre Desarrollo de Habilidades Informacionales.
Durante
la ponencia, y como para pensar en una nueva
forma de transmitir conocimientos dentro de un mundo globalizado, en donde la
información está a solo un clic de distancia pero la “desinformación” también, con
estudiantes que llegan con “una netbook debajo del brazo”, sedientos de conocimiento y ganas de
aprender, nos habló de ciertos ítems a
tener en cuenta a la hora de pararnos frente a una clase.
Veamos:
1. Promover
desarrollos de habilidades informativas: incentivando la búsqueda, recuperación, evaluación y
uso de la información por parte del alumno. Si los estudiantes aprenden a
realizar búsquedas exitosas y pertinentes en los primeros años (cursos de ALFIN donde año tras año se vayan
complejizando los contenidos y se vayan adquiriendo nuevas habilidades
informacionales)
2. Evitar
los libros de texto y antologías:
permitiendo que los alumnos obtengan su propia información relevante. Se
habló de no brindar a los alumnos
información ya “digerida” por el docente. Si se hace esto, los estudiantes no
lograrán adquirir las competencias básicas para la búsqueda, evaluación, uso y
comunicación ética de la información (puntos básicos para lograr la
independencia cognitiva).
3. Incluir
diferentes tipos de fuentes:
libros (20-40%), artículos científicos (40-50%) y otros documentos en formato
digital (40-50%), proporcionando un abanico de posibilidades en donde buscar y
encontrar información
4. Usar
materiales electrónicos y con licencia de derecho de autor: el 70% de la literatura científica
tiene libre acceso. ¡Sólo hay que saber buscar!
5. Incorporar
lecturas en lengua extranjera: Incorporemos
el inglés de a poco, en lecturas cortas en los primeros años. Recordemos que
gran parte de la literatura es en este idioma (también podemos agregar el portugués,
mucho más familiar para algunos), para que la enseñanza del idioma no quede
relegada a solo dos horas semanales
6. Poseer
bibliografía actualizada:
se recomienda que el 50% de las fuentes sean actuales. Seamos proactivos en
este punto. No nos quedemos quietos como profesores, porque los estudiantes no
se quedan quietos…
7. Promover
el uso de las TICS: y
el uso de la plataforma de aprendizaje. Muchas veces es difícil, sobre todo
cuando se enseña a personas que a veces ni siquiera tiene correo electrónico,
pero la tecnología debe estar presente porque es la forma más sencilla a través
de la cual se puede democratizar información.
8. Requerir
ensayos escritos: al
menos un documento de producción propia por materia y por año. Si cada profesor
pide un pequeño ensayo a los estudiantes al finalizar su materia, cuando
terminen la carrera (por ejemplo una de bibliotecología como la nuestra),
tendrá 34 ensayos elaborados. ¡Y cuán importante es para la vida profesional
tener una correcta redacción y una clara forma de transmitir ideas!
Si
logramos poner en marcha esta forma de acompañamiento a los estudiantes, lograremos
ese aprendizaje para el resto de la vida del que tanto hablamos.
¡Sólo
es cuestión de ponernos en marcha!
¿Te
interesó el tema?
Te
recomendamos:
Lau, J. (2007). Directrices sobre
desarrollo de habilidades informativas para el aprendizaje permanente. Veracruz:
IFLA. Recuperado de http://www.ifla.org/files/assets/information-literacy/publications/ifla-guidelines-es.pdf

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